Los pueblos indígenas americanos han convivido armonicamente con el Ñandú (Rhea americana). La llegada del europeo convirtió este escenario en una caza indiscriminada tras su carne, piel, plumas y huevos. El parcelamiento y alambrado rural agravó la situación. Actualmente numerosos dueños de establecimientos prohiben su caza, facilitando su conservación.
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| Ñandú recorriendo un rastrojo en campo al pie de las Sierras Subandinas, Salta. |
